La libertad en las alas

La libertad en las alas

Cuatro paredes y una historia

Cuatro paredes y una historia

Hoy los ojos de la noche
brillan más que nunca.
El viento no se presenta
ni con un suspiro,
las cortinas están estáticas
perfectas, rectas,
adornando
los confines de la ventana.
Esta fresco
la sábana no basta,
pero te tengo
y ese calor alcanza.
Las oraciones acabaron,
la calma,
no convida incertidumbre,
pero los pensamientos
están inquietos
y desvelan al galopar
de los minutos inconscientes,
esperando cortar la paz
con palabras que necesitan decirse,
o quizás es algún pedido
que quiere ser susurrado al oído.
Respiras despacito,
y yo
que intento no hacerlo,
sé que viene una avalancha.

Estás de costado,
sé que me miras,
puedo imaginar tus ojos,
yo miro al techo
con mis pensamientos perdidos,
en lo que hicimos,
en lo que acaba de pasar.
El rico aroma a crema de tus manos
se acerca al semblante de mi cara,
y al fin tus dedos
acarician mi pómulo derecho
y dibujan una curva
hacia mis labios.
El viento despertó,
ahora reaccioné,
ahora siento al reloj de pared
en su cabalgata de segundos,
y te detienes,
dudas,
pero tu dedo encontró mi boca.
Dejo de respirar de nuevo
y se quiebran las sombras del sigilo
al sentir tu sedosa boca,
y el ruido de ese beso afable
que rompe la quietud
de este ensueño dorado
coronando  la noche,
entrecortando,
el calor de tu respirar
cuando me dices
que me amas.

La Damisela

La Damisela

Damisela en peligro,
que convidas tu suerte
a la mar,
y le das sabor a ese néctar,
de un muy justo
deseo,
invitado a gozar.

Damisela en peligro,
aquí hay verdad,
aquí está mi piel,
esperando,
la impaciencia de tu boca,
esa boca,
de labios atrevidos,
labios ardientes,
que empujan
a un dulce beso
a quemar.

Damisela en peligro,
que sueltas tu pelo
en una teátrica
escena sensual;
admiro el coraje aventurero
de tu amor
que busca a este corazón
conquistar.

Damisela en peligro,
mi parte frágil,
lujuriosa estrella mía,
racimo de la fruta más rica
me demostraste;
desde el principio.
que en peligro…

estaba yo. 

Oda a mi alegría

Oda a mi alegría

Intrépida llama de amor
que encendiste mi vida
con tu forma de mujer.

Cuanto has salvado de mi
que creí perdido,
por soledades reinantes
en platónicas relaciones.

Supiste encontrar el camino
hacia mi corazón inerte,
subyugado
a emociones vacías
que imperaban
en cada pálpito,
volviéndolo desquiciado
por no poder sentir,
ni exclamar su necesidad.

Ahora el sol ya no me ilumina
sino tus ojos,
con tu confianza ciega
puesta en mi.

La lujuria derramada
en tu anatomía
que recorro de memoria
y tu cadera que me tiene prisionero,
pero no hay grilletes,
solo este fuerte deseo
de penetrar las ansias.

Ya cerré las puertas equivocadas
y rompí los candados
para dejar entrar a las oportunidades
que me brinda tu llegada a mi vida,
ya no me escondo,
ya no me duele,
ya no me sofoca
esa soledad,
que en mi vida siempre fue adicta
y me empujaba a desesperar.

Ahora canto,
ahora escribo
porque me elevas
entre rayos de bondadosa luz,
de este profundo sentimiento enamorado
que regocija todos mis días
con esta oda

a mi alegría.

Después de su partida

Después de su partida

Crujió la cerradura y entré.
Libros apilados,
periódicos viejos
desordenados en un rincón
donde reinan telarañas.
Olor a ropero antiguo
inundando de naftalina el ambiente.
Un piso lustrado de madera
donde cada paso retumba
como un golpe por la casa.
Una pipa sin limpiar,
con el aroma del tabaco
abandonado a su nostalgia;
apoyada,
sometida al equilibrio
entre el cenicero de caoba
y el lomo rojo
de una biblia muy leída,
consultada,
cada vez que el alma
necesitaba una palmada.
El sol anfitrión de cada mañana
esculca formas por la ventana
donde los vidrios opacos delatan
el arte del hierro forjado
de un balcón que fue testigo,
de tantas serenatas.
El viejo tablero de ajedrez
donde cada jaque
impartía la simpleza
de una onomatopéyica falacia,
espera sereno,
espera perpetuo,
ser infligido
por las proezas de las tácticas,
de cada estrategia,
de cada victoria justamente ganada.
Y el piano,
¡cómo olvidar el piano!
con sus teclas color ámbar
y de negro usado,
¡donde las partituras fueron musas!
y la música el sosiego
de tantas noches viudas,
en donde las cenas
no se servían en plural.
Allí,
en ese seno
donde las décadas acumuladas,
imitaban siglos de experiencias aguerridas
y sonrisas descaradas,
allí,
estaba mi abuelo
añorando madrugadas.

La muñeca del silencio

La muñeca del silencio

Dulce muñeca de porcelana
de colores vívidos
y paciencia innata,
que permaneces firme,
impávida,
mientras la vida te pasa.

Hermosa estatuilla
de formas honestas
y costumbres sinceras,
que rompes con lo habitual
de cualquier situación,
eres la pieza más valiosa
de una singular colección.

Figurilla de trazos perfectos
que evocas calma,
sabiduría y quietud,
y  llevas adornado tu cuerpo
con la felicidad de tus afectos.

Imagen silenciosa
creada por manos artesanas
que no pertenecen a este mundo
y que has sido maltratada
por las raspaduras de la vida,
y lo injusto,
de las virtudes repartidas.

Dulce muñeca de porcelana
que no te has de romper,
aunque el mundo
te sea indiferente
porque no puedes hablar
ni escuchar
y te expresas
de manera especial,
cálida muñeca compañera…

yo amo
tu imperfecta humanidad. 

Donde rige la locura

Donde rige la locura

Tu boca me necesita
y acudo presuroso
al hechizo del deseo
y al fervor de un secreto.
Rige ésta pasión,
que obliga a mi piel
el pedir,
de tu amor,
que profana mi carne
con caricias errantes,
perdidas en este momento,
donde siento,
cada impulso de tu respirar,
sobre mis labios
ardidos
por el jugo de tu mar.

Bailas con tu cuerpo
enrojecido,
irritado,
que reclama a mis manos,
el recorrido sensual,
para obligarte a gemir,
para obligarte a danzar,
sin pausa,
con prisa,
con el desenfreno
que estimula…

a la sangre explotar.

Bajo el farol

Bajo un farol

En esta calle
de noches azules
y gentes con prisas,
quiero decirte,
que las peleas sofocan
lo más dulce tu ser,
y que no debes regalar,
sentimientos que brotan
de tu corazón puro
a bufones alfeñiques
que no tienen paladar
para saborear
el jugoso placer
de tu amor maduro.

Me miras fijamente,
nos miramos fijamente,
y es un momento único,
donde el viento
besa este silencio
y nuestros ojos
se hacen tiernamente el amor.

La luz tenue,
amarilla,
de un farol
vislumbra las siluetas
de gastados adoquines
donde pisa la bohemia,
y son testigos
de tu gesto que confiesa,
que sientes algo por mí.

Te sonrojas
y buscas escapar
para perderte
en la intimidad de un llanto,
pero dócilmente,
te tomo de los brazos,
casi al suplicar
que te quedes,
bajo el velo
de este farol confidente,
donde un suspiro corta el aire,
porque antes que te marches
quiero decirte…

que estoy enamorado de ti. 

El latido de una historia

El latido de una historia

Corazón indómito
que buscas borrar ausencias
rompiendo el equilibrio
entre silencio y soledad,
tienes en tu arterias
la incontenible sed de su amor…

Lates,
latías la primera vez
que descubriste sus ojos.

Lates,
latiste mil veces
cuando sus labios hambrientos
te arrastraban a su conjuro.

Lates,
¡y cómo latías!
cuando refugiados
entre goma espuma y algodón
se prometían el mundo.

Lates,
y sigues latiendo
hurgando en las anécdotas y el pasado
buscando el milagro del sosiego
a tu ritmo desatado.

Lates,
pero también latiste pausadamente,
muy lentamente,
casi al detenerte,
¡siendo así la metáfora viva!
de la tristeza de ese día,
cuando el más nítido recuerdo
que se te brinda,
es el color de su pelo
y la indiferencia de su espalda
alejándose…
de tu sangre, de tus pálpitos,
sin mediar palabra
ni plantar excusas.

Y así lates,
hundiéndote en noches
de pensamientos interminables
y días de ojos inundados,
escribiendo cartas,
rogando la clemencia
de una explicación.

Y lates…
latido que lates
para no dejar de latir,
y solo eso haces
lates,
envejeciendo,
esperando una respuesta. 

Mi imagen en ti

Mi imagen en ti

Y las manos esperadas
curarán heridas
salvarán paisajes
y se elevarán en candor,
esfumarán pesares
y dejarán,
caricias inolvidables.

Y estaremos juntos
esperando ese milagro
que tendrá nombre y apellido
que tendrá amores, dolores y ambiciones,
pero compartiremos cumpleaños y navidades.

Estaremos juntos,
estaremos cerca,
para que cuando la vida estalle
la última imagen,
reflejada en vos,
sea mi grandeza.

Música y velas

Música y velas

Luna nueva,
las estrellas despiertan,
compartimos una copa
de dulces sabores embriagadores.

El aire de la noche
se ensaña con las velas
que llevan consumidas
la mitad de sus vidas.

Una hipnótica melodía
me ordena tomarte,
con urgencia imperante,
de tu cintura,
para llevarte
a donde mi cuerpo circunda.

Mi corazón se precipita,
desvaneciéndose en latidos,
bailamos como locos
sin que importen la penumbras.

La borrachera de este instante
delata las pasiones,
dejando impreso para siempre
tu maquillaje por mi frente
y las caricias en la ropa.

Termina la canción
y empieza otra,
una mucho más profusa en su romance,
nos miramos fijamente,
sólo hay una pícara mueca
que nos convence.

No hay nada que decir,
ambos sabemos el secreto,
ambos sentimos y queremos lo mismo,
somos cómplices,
somos secuaces,
de un delicioso delito.

Tomo tu mano
con mi suavidad más sincera,
no dices nada,
sólo me acompañas
y te entregas entera,
nos retiramos
porque sabemos…

que la habitación espera. 

Buenas noches

Buenas noches

Duerme mi ángel
aquí estás segura,
deja que sea mi calor
el que te arrope
el corazón.

Sueña y permite
a tu felicidad
volar en libertad.

Mañana será un nuevo día
dónde compartiremos anhelos
en la bondad de la inocencia
que solo el amor te da.

Duerme tranquila mi musa
aquí serás protegida,
yo me quedaré despierto
contemplando tu paz,
para que inspires
ese cambio en mi vida
que solo tú
me puedes regalar.

Las sábanas te abrazan
y mi alma me delata
porque no puedo evitar
correrte el cabello,
y con un beso en la frente
susurrando decirte,

buenas noches…

Entre dos

Entre dos

Un eslabón
de esta cadena de ensueño
tiene tu nombre,
tu nítida imagen en recuerdos;
son varias las razones
que hacen a un corazón palpitar,
y así una caricia
ansía ser la metáfora
de una poesía,
de una sola sonrisa
compartida entre dos.

Mi pequeña gran alegría

Mi pequeña gran alegría

Me pregunto cómo será tu voz
y cuántas preguntas que me hagas
podré responder.

De a poquito te veo crecer
y me puedes
cuando me tomas fuerte del dedo
para usarlo de chupete
porque te duelen las encías.

Juego con tus ojitos curiosos
y me regodeo en tu ternura
de inocencia angelical.

Me pregunto
cuánto brillarán mis días
con los años de tu compañía,
enseñándonos,
mutuamente a volar.

Cambiaste mi vida
la llenaste de alegría
como también
llenaste mis noches de tu llanto.

Pero ahora veo
una parte de mi sangre,
un pedacito de mi corazón,
convertido en tí
que me enredas
en todo un nuevo mundo para mí;
en ese mundo que ilumina tu carita
en donde siempre
me entrego a tu risita.

Todavía

Todavía

Cuantas veces
me robaron el corazón
sólo con un beso,
cuantas de mis noches
con sólo una promesa
terminaron en desvelo.

Estaciones que pasaron,
situaciones que quedaron,
añorados otoños sin lágrimas,
largas primaveras felices,
de suculentos abrazos sinceros
con las hojas de mi cuaderno
bordadas en poesía,
inviernos de calor compartido
con golosos secretos,
veranos endulzados
con el juego y las risas de los niños.

Atosigado  por mis sueños quebrantados
cuantas veces esperé
y esperé
por una respuesta
y sólo obtuve más preguntas;
pero hoy,
entregado a una noche estrellada,
desbordado de tu caricias regaladas,
y gracias a ti mi amada,
<todavía>
creo en el amor.

La carta que no fue

La carta que no fue

Un recóndito silencio
puede llevarte
por penurias imborrables,
por sombras
de amores pasados,
de relaciones inconclusas
y poemas olvidados.

Puedes quebrantar leyes
y romper fronteras
con rosarios rotos
y rodillas lastimadas,
buscando una respuesta
en la empatía
que te da la soledad.

Puedes quedarte impávidamente
en aquellos lugares
donde las personas
riman tradición con traición,
puedes ser un luciérnaga
entre mosquitos,
la musa de una canción
y la belleza
de una primavera enajenada.

Pero también puedes
darle una oportunidad
de redención a mi vida
y secar tus lágrimas
con mi corazón,
sencillamente,
permitiendo que nuestro amor
se revele en su emoción.

La lujuria de un secreto

La lujuria de un secreto

La humedad de un secreto
entre dos columnas
de tersa textura lozanía
y perfume afrodisíaco.

Disfrutar de tu propuesta
excede a ese instinto animal
que invade con fiebre mi sangre
y predispone mi cuerpo al amar.

No la busques
tu ropa no está cerca,
cúbrete con mi piel
y déjame vivir
la mixtura entre infierno y paraíso,
déjame sentir
la mezcla de nuestra carne,
el sello de nuestros besos
y la locura que produce el hambre.

Finalmente encuentro
un motivo concreto,
para sumergirme en la noche
y ahogarme en tu pelo,
para verte otra vez,
y descubrir el secreto
escondido en tu ser.

Aromas, nostalgia y gratitud

Aromas, nostalgia y gratitud

Un recuerdo vaticina
una imagen
una silueta,
en un momento
de un instante,
donde una lágrima
desnuda mi alma.

Tardes de café con leche
aromas y nostalgias
mermeladas y tostadas,
¡cuánto adeudo a tu nobleza!
de sabiduría compartida
sin mezquindad.

Hubo juegos y cariños
hubo historias y canciones,
hubo noches
respondiendo supersticiones.

Me enseñaste que la ternura
se puede esconder
en los lugares más increíbles
y que se pueden remendar heridas
con sinceridad y voluntad.

Comidas caseras,
manos laboriosas y ajadas
cumpleaños felices;
la vida que gotea
por cada cana,
se escurre por cada arruga,
por cada día vivido
acumulando anécdotas
y experiencias.

Sólo me queda gratitud
a la bendición de tu amor
que siempre fue un certero consuelo
y siempre hizo sentirme completo,
madre de madres
tu sonrisa y picardía
maestra y compañera…

abuela.

Recorrida

Recorrida

El aire hiede
la madera cruje,
el tiempo ya no es rey
solamente tú y yo
porque ya no rige su ley.

Nos apretamos,
nos unimos,
saboreamos
nos prometemos
ilusiones y fechorías.

Ya soy tuyo
¡qué me importa la cordura!

Me aferro al deseo
me aferro a tus hombros,
mis manos dibujan en tu cadera,
tus labios conjugan verbos en placer.

Contornos recorridos
tu cuerpo sobre el mío
suspendido,
tu último suspiro,
tu último sonido es un gemido…

y te desarmas sobre mí.

Tus claroscuros

Tus claroscuros

Claroscuros,
vinilo y refranes,
amor embriagador
y resaca.
Hija, hermana
madre, esposa
¿por qué lloras a escondidas?
Tropiezos y greda,
ya no te detienes
a mirar las mariposas.
Rojo y verdad
fiebre y realidad,
tu realidad.

Claroscuro,
sinceridad repetida
agotada,
monótona
ya no sirven las disculpas.
Jardín descuidado
flores, esplendor y belleza.
Tormento ilustrado,
un corazón enamorado.
Humildades sin prisas,
grandeza descreída.
Luna habitada
por sueños en ruinas
un día brillante
de fantasías cumplidas.

Tus claroscuros
mujer, tía, abuela,
creadora, criadora
y dulce espera.
Aventura, deseos
vida y perdón.
Existencia soportada,
existencia de carencias.
Amistad, casamiento, experiencia
y lo que nos hace humanos,
las falencias. 

Hambre de Fe

Hambre de Fe

Morfeo te visita,
pero no te encuentra,
porque alguien
monopoliza tus pensamientos.

Siempre pensaste que la felicidad
es algo que sólo los demás
tienen derecho a ejercer.

Por la ventana de la vida veías
sonrisas crédulas y miradas protagonistas,
esperando tú turno,
de conocer la alegría.

La vida es un crédito que se gasta,
y tristemente
el dolor puede ser algo eterno
si lo dejas entrar.

Las rosas hablan en voz baja,
pero tu corazón grita,
¿cuál es el lugar preciso
para encontrar una caricia concisa?

Tantas noches intentaste descifrar
y sumergirte en la esperanza,
sólo por la belleza, de la palabra.

Puedo verte crecer
hoy tienes hambre de fe,
y la respuesta promete,
estar detrás de una plegaria;
sabes que triunfarás,
ya no te derrumbarás
porque siempre podrás…
enamorarte otra vez.

La libertad de tu amor

La libertad de tu amor

No soy libre porque existes
pero no te conozco
y esa contradicción,
presagia la batalla de mis noches.

En sueño frágil
donde sucumbo consciente,
encuentro,
que hay un secreto entre dos,
tu piel lo esquiva
y mi ser lo mezquina,
pero es mi corazón
quien tiene hambre de tu voz.

Doncella de mis días
yo tengo mis espinas
pero tú serás mi flor,
dejaré de soñarte,
dejaré de buscarte
porque serás tú
quien logrará encontrarme
para entregarme,
la libertad de tu amor.

Tu cercanía

Tu cercanía

Se estremece en un suspiro
la oda en versos,
esperando tu regreso.

No quieres mirar atrás,
así es mejor,
que no sea un capricho
sino una decisión.

La penumbra está agotada,
está vencida,
porque juntos somos día,
somos coraje
en la lucha de la vida.

Los vellos de mis brazos
que se erizan,
tu contacto,
tu alegría,
el alimento de mi alma…

tu poesía.

La verdad de una respuesta

La verdad de una respuesta

Porque me demostraste
de la manera adicta más hermosa,
que el amor existe,
porque la respuesta a tu pregunta
arriesga a mi ser.

Me acerco,
al eterno abismo de tu boca,
me encuentro perdido,
soy víctima,
de tus labios peligrosos.

La verdad de una respuesta,
encierra demasiadas intimidades
que todavía son mías.
Pero sólo hay una respuesta…
nada es tan dulce, tan real
como tocar el corazón de una mujer.

Y hoy,
convertido en una metáfora,
tan sólo soy…
como la timidez sedienta
de la tierra ardiente
en espera de la lluvia
y su beso enamorado,
de ese alivio,
que era esperado
para sobrevivir a la soledad sin ti.

Esa es mi respuesta.

El milagro de amar

Celeste puro
que ahondas
por noches en vela,
tratando de calmar
ansiedades inciertas.

El sonido de la lluvia
yendo a la batalla,
las gotas
como soldados
muriendo sobre las hojas,
sobre el cemento
venciendo a la noche
alejando sus horas.

Una mañana
de frio nostálgico
donde murmura
el oráculo
de un corazón
esperando,
el milagro de ser amado…

con justa razón.

Conjunción

Belleza desmedida
vestida en seda
bordada en rosa,
recostada en sábanas vírgenes
de satén y algodón.

Tu cabeza descansa
sobre almohadas
de sueños inocentes
y pasiones reveladas.

Acércate,
me dices,
me tomas,
con tus manos
encremadas.

Tus caricias
por mi pecho
en fragancias,
tu tacto
tus labios
una viril emoción,
nuestros cuerpos…
conjunción.

Sólo lo real

Un beso que vuela fugaz
por la inconsciencia del amor,
que rompe toda contención
de negación.

Me espera el día
pero no quiero escapar
de esta noche sensual,
porque me tienes,
rodeado de tu piel.

Ya sé que no tengo defensa
mi entrega es sincera,
entonces sólo me queda,
pedirte que me ames.

Que sientas como yo
por qué sólo lo real
puede escribirse del corazón,
de esta manera,
que hace a lo nuestro
especial.

Ahora es diferente

Esta vez serás fuerte
porque me tienes a mí.
Tienes la confianza
de que ya no hay nostalgia,
y estas cadenas
que ya no están contentas.

Porque somos fuertes juntos,
somos uno solo
entonces,
la desesperanza
se desarma.

Es el alba que nos regala
matices de nuestro amor
que se purifica
por nuestras almas,
infinitamente,
entrelazadas.

Una caricia me alienta

La secuencia de mi vida
crea poemas
que te regalo
porque son de ti,
ya no hay barreras
ni montañas
que nos separen.
Porque nuestros corazones
quieren mantenerse
sincronizados
enfrentando un mundo egoísta,
que suele llegar a demostrar
lo aterrador.
La belleza en oleo,
en dorado, en ti.
Búscame siempre
estoy para ti
para recordarte
que puedo hacerte feliz.
No me mires
si no estás dispuesta
a convidarme con un beso
desearte es sólo el comienzo,
una caricia me alienta
y estando juntos,
hay una palabra
que alegra
porque es sincera y certera…
amor.

Ahora que puedes ver

Un recuerdo en ti
es arrastrado por la corriente
de lágrimas inmortales,
por una esperanza quebrantada,
porque ya no tienes fe.

Tu emoción desvanecida
en sentimientos  que ya no son,
te cansaste de pedir por favor.

Ahora te das cuenta
que ese arlequín traidor
jamás se asemejó al amor.

Una imitación del querer,
tu vida volcada
en un tablero de ajedrez,
en una partida
que sólo tú jugabas,
mientras la verdad sobre él
escapaba.

El dolor desbastó
pero tu venda arrancó
ahora que puedes ver,
empieza otra vez
y tendrás la oportunidad
de que tu vida valga,
que tu corazón renazca
porque esta vez
tendrás la oportunidad
de ser.

Un poeta desvelado

Pasión desprevenida
que se dibuja en tus pupilas,
el atardecer se entrega a la noche…

Noche que ocultas,
¿qué ocultas noche?
eres la metáfora poética
de la oscuridad de mi alma.

Una brisa intrusa
mece las llamas de las velas
que se mofan de la soledad certera,
porque mi herida se desangra
en oraciones y palabras sin ningún sentido.

El tormento de no poder amar,
 lo que necesito amar,
la lujuria incomprendida
que mi corazón destila,
están esas caricias que jamás me tocarán.

Pasión dime el secreto
¿por qué me robas amor?
se esculpe el deseo
por la musa en mi poesía
que a veces me abandona,
porque me es infiel.