La libertad en las alas

La libertad en las alas

Cuatro paredes y una historia


Cuatro paredes y una historia

Hoy los ojos de la noche
brillan más que nunca.

El viento no se presenta
ni con un suspiro,

las cortinas están estáticas
perfectas, rectas,
adornando
los confines de la ventana.

Esta fresco
la sábana no basta,

pero te tengo
y ese calor alcanza.

Las oraciones acabaron,
la calma,
no convida incertidumbre,
pero los pensamientos
están inquietos
y desvelan al galopar
de los minutos inconscientes,
esperando cortar la paz
con palabras que necesitan decirse,

o quizás es algún pedido
que quiere ser susurrado al oído.

Respiras despacito,
y yo
que intento no hacerlo,

sé que viene una avalancha.

Estás de costado,
sé que me miras,
puedo imaginar tus ojos,
yo miro al techo
con mis pensamientos perdidos,

en lo que hicimos,
en lo que acaba de pasar.

El rico aroma a crema de tus manos
se acerca al semblante de mi cara,
y al fin tus dedos
acarician mi pómulo derecho
y dibujan una curva
hacia mis labios.

El viento despertó,
ahora reaccioné,
ahora siento al reloj de pared
en su cabalgata de segundos,

y te detienes,

dudas,

pero tu dedo encontró mi boca.

Dejo de respirar de nuevo
y se quiebran las sombras del sigilo
al sentir tu sedosa boca,
y el ruido de ese afable beso
que rompe la quietud
de este ensueño dorado
coronando  la noche,

entrecortando,

el calor de tu respirar
cuando dices

que me amas.


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